Calle empedrada del casco antiguo de Tarragona entre fachadas de piedra

Qué ver en la Part Alta de Tarragona en un fin de semana

Un recorrido a pie de dos días por el casco antiguo, sin prisa y sin coche.

La Part Alta es la Tarragona medieval que crece sobre la romana: calles estrechas, escalinatas y, cada pocos metros, un sillar con dos mil años encajado en un muro del siglo XVIII. Se recorre entera a pie en un fin de semana, y casi todo lo importante cabe en un radio de quince minutos andando desde el Carrer de Santa Anna.

Sala interior de piedra vista con vigas de madera y guirnaldas de luz cálida, típica de los edificios históricos rehabilitados del casco antiguo
Piedra vista y vigas de madera: el material con el que está hecha media Part Alta.

Por dónde empezar

Conviene arrancar temprano, antes de que el sol pegue de lleno en la piedra caliza y las calles se llenen. Desde el Carrer de Santa Anna se sale directo a la trama de callejones que sube hacia la plaza de la Seu: cinco minutos a pie, sin cuestas serias todavía. Es buen momento para perderse un rato por el Carrer Merceria y el Carrer de les Coques, las dos calles que concentran las fachadas modernistas y los patios entreabiertos que nadie mira si no sabe que están ahí.

La catedral de Santa Tecla

Preside la plaza más alta de la ciudad y se construyó por fases entre los siglos XII y XIV, así que la fachada mezcla el románico tardío con el gótico: se nota en la rosetón principal, ya plenamente gótico, sobre un pórtico todavía de líneas románicas. El claustro es la parte que menos gente visita y la que más recompensa: arcos polilobulados y un patio central con naranjos, silencioso incluso en temporada alta. A pie desde el hotel, la escalinata de la catedral queda a poco más de cinco minutos.

Las murallas romanas y el Passeig Arqueològic

Tarragona conserva el perímetro amurallado romano más completo de España, levantado a partir del siglo III a.C. sobre un basamento ciclópeo de bloques que pueden pesar varias toneladas cada uno. El Passeig Arqueològic rodea buena parte de ese tramo por un foso ajardinado entre la muralla romana y una segunda muralla, ya medieval, construida encima. Se entra por la Torre del Cabiscol o por el Portal del Roser, ambos a menos de diez minutos andando desde la catedral, y el paseo completo se hace tranquilo en tres cuartos de hora.

El foro y la plaza del Fòrum

El Fòrum Provincial ocupaba en época romana toda la parte alta de la ciudad; hoy sus restos asoman entre los edificios del centro, en la plaza del Fòrum y calles adyacentes, con columnas y basamentos que conviven con los bajos comerciales actuales. Es una de las pocas ciudades donde se puede comprar el pan al lado de una columna del siglo I. La plaza está a un paseo corto desde la muralla, bajando hacia el Carrer Cavallers.

El Balcó del Mediterrani

La Rambla Nova termina en un mirador con barandilla de forja sobre el acantilado, con el mar a un lado y, más abajo, el óvalo del anfiteatro romano recortado contra el agua. Es el punto donde se entiende de golpe por qué los romanos eligieron este promontorio para fundar Tárraco. Desde el Carrer de Santa Anna son unos veinte minutos a pie, casi todos en bajada.

Cuánto tiempo hace falta

Con la catedral, las murallas y el foro se llena bien una mañana. La tarde del primer día es buena para bajar hasta el Balcó del Mediterrani y dejar el anfiteatro para el día siguiente, con luz de mañana, que es cuando mejor se ve desde el mirador. Todo el recorrido descrito aquí se hace sin transporte: la Part Alta se camina.

Para dejar las piernas descansando antes de salir a andar, las habitaciones del hotel están a un paso de la catedral, en el mismo Carrer de Santa Anna.

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